16 de abril de 2010

Contexto geológico de madrid

Este conjunto de entradas tiene el objetivo de difundir la geología y paleontología de la Comunidad de Madrid, donde se desarrolla la mayor parte de la actividad de GESOFERA. El contenido bibliográfico que exponemos es fruto de la documentación que hemos llevado a cabo durante los últimos años, tanto para la elaboración de informes técnicos como para la publicación de trabajos de investigación.

Contexto geológico de la cuenca de Madrid.

La cuenca de Madrid forma parte, junto con la Depresión Intermedia o cuenca de Loranca, de una depresión mayor que es la cuenca del Tajo, la cual, junto con la del Duero y Ebro, es una de las tres grandes cuencas terciarias continentales del interior de la Península Ibérica (Calvo et al., 1989a) (ver figura 1). La Cuenca de Madrid corresponde a una amplia depresión de origen tectónico de más de 15.000 Km2 de extensión y forma triangular, que se encuentra enmarcada por los siguientes relieves montañosos: en el margen occidental, de NE a SO, el Sistema Central; por el oriental, de N a S, la Sierra de Altamira, y por el S, a los Montes de Toledo (Hoyos et al., 1985).

Al igual que la mayor parte de las cuencas terciarias del interior de la Península Ibérica, la formación de la cuenca de Madrid, es en última instancia el resultado del acercamiento entre las placas de África y Eurasia a lo largo del Cenozoico, en el que la región central española funcionó como un área de antepaís tanto para las Béticas como para los Pirineos. A partir del Eoceno se reconoce la creación del relieve que finalmente dio lugar al Sistema Central Español. La aparición de dicho relieve se acusó progresivamente a lo largo del Oligoceno y Mioceno, coincidiendo con la deformación alpina, con el ascenso de un gran bloque de rocas del basamento, mientras que en los bloques hundidos, a uno y otro lado de este relieve, se formaron las cuencas del Duero y del Tajo (Calvo, 2006). Una vez individualizada, la evolución estructural de la cuenca de Madrid viene determinada por el movimiento heterogéneo de las fracturas, verticales e inversas, en los diferentes bordes de cuenca (Calvo et al., 1989b).

La cuenca de Madrid aparece limitada por márgenes muy heterogéneos: segmentos del Orógeno Hercínico reciclado en el ciclo alpino (Sistema Central y Montes de Toledo), cadenas alpinas con formaciones mesozoicas y paleógenas (Cordillera Ibérica en su rama castellana) y mantos ascendidos (lineación de Altomira) (ver figura 1). Todo ello condiciona una neta variabilidad en cuanto a la composición de las áreas fuente, que incide en la litología de los terrígenos que componen los sistemas aluviales así como en la de los depósitos lacustres (Calvo et al., 1989b). Los márgenes N y NE son los que presentan los mayores relieves actuales, y presumiblemente desde dónde se generaron los mayores aportes sedimentarios, mientras que los márgenes E y S, con relieves más suaves, generaron menores sistemas aluviales hacia el centro de la cuenca (Cuevas-González, 2005).


Figura 1.- Situación de la cuenca de Madrid en la Península Ibérica y mapa geológico simplificado, indicando nomenclatura utilizada en el texto para cada margen. Las flechas indican la dirección principal de los aportes de los sistemas de abanicos aluviales. Se indica la traza del corte geológico de la figura 3 (T1-T2). La línea discontinua corresponde al límite paleogeográfico del contacto de las facies detríticas de borde con las facies de orla lacustre en el Aragoniense medio y superior, según Calvo et al. (1989b). Imagen de Cuevas-González 2005.

Esta cuenca se encuentra rellena casi en su totalidad por sedimentos paleógenos y neógenos que, en general, descansan sobre un sustrato de materiales cretácicos, que a su vez se apoyan sobre el zócalo cristalino (Hoyos et al., 1985) (figura 2).


Figura 2.- Corte geológico simplificado obtenido a partir de líneas sísmicas realizadas en la cuenca de Madrid (modificado de Racero, 1988, por Calvo, 2006). En el perfil viene indicada la posición de alguno de los sondeos profundos perforados en la cuenca.

Las líneas de perfiles sísmicos realizados en la cuenca de Madrid muestran un reparto netamente asimétrico de los sedimentos terciarios, con predominio de las sucesiones paleógenas, que constituyen aproximadamente dos tercios del total de los depósitos acumulados en la cuenca a lo largo del Cenozoico (Calvo, 2006). Hacia el centro de la cuenca los depósitos paleógenos están formados por sedimentos evaporíticos continentales, como muestran los sondeos de El Pradillo y Tielmes (Racero, 1988). Los depósitos de edad neógena constituyen la mayor parte de los materiales que quedan expuestos en la superficie de la Comunidad de Madrid, disponiéndose horizontalmente o ligeramente plegados y con un espesor variable entre 600 y 1.000 m (Calvo, 2006).

Los sedimentos terciarios se han dividido en cuatro Unidades Tectosedimentarias (Megías et al., 1980), de las cuales, tres corresponden a los depósitos miocenos, conocidas como Unidad Inferior, Intermedia y Superior (Hoyos et al. 1985), con edades comprendidas entre 23 y algo más de 5 millones de años. Estas unidades presentan patrones de sedimentación que encajan con los modelos de distribución centrípeta de facies de cuencas endorreicas: facies detríticas aluviales junto a las áreas fuente (áreas proximales), facies de transición (orla lacustre) y facies lacustres en el centro de la cuenca, las cuales se conectan mediante cambios laterales dentro de cada unidad (Cuevas-González, 2005) (figura 3).

Figura 3.- Corte geológico de la cuenca de Madrid interpretado con sondeos realizados por ENUSA dentro de los trabajos de exploración del Plan Nacional del Uranio (PNEU). La línea discontinua indica el límite entre la Unidad Inferior y la Unidad Intermedia. La traza del corte se muestra en la figura 1. Según Hoyos et al. (1985), modificado por Cuevas-González (2005).

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