30 de octubre de 2010

Dinosaurios. Tesoros del desierto de Gobi

Recientemente hemos visitado la exposición de Dinosaurios del Cretácico superior (100-65 millones de años) del desierto del Gobi, que permancerá visitable en el Museo Cosmocaixa hasta Enero de 2011. Se trata de una gran oportunidad para observar los maravillosos ejemplares que se han hallado en sucesivas campañas realizadas en Mongolia, y que han aportado una de las mayores colecciones de Dinosaurios del mundo. La exposición destaca por la presencia de esqueletos completos de dinosaurios, muchos de ellos originales, además de otros restos como tortugas o restos vegetales, todo ello acompañado de audiovisuales donde se pueden observar reconstrucciones de la apariencia y modo de vida de estos magníficos animales.

Ovirraptor
Entre los ejemplares que nos han llamado la atención se encuentra el Ovirraptor. Era un dinosaurio terópodo, al que originalmente se le achacó el hábito de robar huevos como indica su nombre, pero que actualmente ha sido demostrado que los huevos que merodeaba eran los suyos, y que su intención era protegerlos e incubarlos de igual modo que las aves actuales.
Gallimimus
Otro de los ejemplares pertenece al género Gallimimus, también terópodo y de constitución grácil con sus largas patas traseras, adaptación que le permitía aumentar la velocidad en carrera y escapar así de sus depredadores. Su aspecto, con su largo cuello, le asemeja a una avestruz.

Psittacosaurus
Protoceratops
Los Psittacosaurus tenían el tamaño de una gacela, eran herbívoros bípedos con un poderoso pico en la mandíbula superior. Se trata de ornitópodos ceratopsios muy tempranos, que comparten características con otros posteriores como los famosos Triceratops o los Protoceratops, del que también pudimos observar un expléndido ejemplar.Éste se caracteriza por no poseer cuernos, un rasgo primitivo que lo diferencia de géneros posteriores. Era herbívoro, del tamaño de una oveja y fue muy abundante. Poseía una gran gola en el cuello anclada en los fuertes músculos de las mandíbulas, que le serviría para protegerse, para impresionar a los miembros de su especie o ambas cosas.

Hadrosaurus juvenil
Este pequeño esqueleto pertenció a una cría de Hadrosaurus, ornitópodo bípedo, que se alimentaba de hojas que arrancaba con un pico similar al de los patos. Esta cría podría haber llegado a medir entre 7 y 10 metros de longitud en estado adulto.


Tarbosaurus
Finalmente, en lo alto de la pirámide trófica, nos encontraríamos con Tarbosaurus, terópodo que podía pesar más de 4 tonelada, muy parecido al Tyranosaurus americano, con diminutos miembros superiores con tan sólo dos dedos, y una mandíbula repleta de amenazadores dientes como cuchillos.

No debéis perderos esta oportunidad, la magia de contemplar a escasos metros, algo único e irrepetible!

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