28 de diciembre de 2010

Flora Ibérica, desde sus orígenes hasta hoy

Troncos fósiles Carboníferos
El número de octubre de la publicación 'Review of Paleobotany and Palynology', ha sido dedicado exclusivamente a la flora ibérica, en el que un total de 15 artículos científicos, nos revelan la asombrosa diversificación y supervivencia de miles de especies en nuestro territorio, que durante los últimos 400 millones de años han superado importantes cambios climáticos tras múltiples transformaciones en la configuración geológica del planeta.

Reconstrucción del Carbonífero de León
Para entender los cambios en la vegetación hay que tener en cuenta que la península  ha presentado, a lo largo de su historia, geografías muy diferentes debido a la tectónica de placas y cambios en el nivel del mar. En unos periodos ha sido una gran isla, en otros una península con muchas islas alrededor, o un grupo de pequeños islotes, incluso se ha situado en el centro del supercontinente Pangea. Fruto de estos cambios, la Península ha llegado a situarse en momentos cerca del ecuador y otros en el hemisferio  norte como ahora, pasando de una posición tropical a otra subtropical. 

Reconstrucción paleogeográfica del Carbonífero. Scotese.
En estos 400 millones de años, desde la época de ambientes pantanosos del Devónico hasta nuestros días, el Carbonífero (hace entre 350 y 300 millones) fue el momento de máxima biodiversidad en la flora peninsular. En ese momento al ambiente de la Península era netamente continental, el supercontinente Pangea comenzaba a formarse y nuestro territorio se encontraba en su interior, lógicamente se formaron enormes relieves, y consecuentemente extensas cuencas sedimentarias que eran un verdadero paraíso para la flora, como lo demuestran algunas de las minas de carbón más importantes de la Península, como Puertollano en Ciudad Real o las situadas en Asturias y León, y que datan de este Sistema (Carbonífero).

Reconstrucción del Cretácico de Madrid
Durante el Jurásico y Cretácico (200 y 65 millones de años), el territorio fue sobre todo insular, circunstancia que propició que hubiera muchas especies únicas, predominando un paisaje de plantas coníferas, ancestros de los pinos, las secuoyas y las araucarias actuales, entremezcladas con gigantescos helechos y colas de caballo. Hay que destacar que en el Cretácico, hace unos 125 millones de años, aparecieron las primeras flores (angiospermas) ibéricas, que se extendieron de oeste (Portugal) a este. Se ha encontrado polen anterior, de hace 140 millones de años, en Egipto, Mauritania o Estados Unidos, pero las de la Península son las flores primitivas más completas y mejor conservadas que se conocen.
Esquema flor primitiva

Desde finales del Cretácico y principios del Paleógeno, Iberia se estabiliza como una península después de un periodo de gran actividad tectónica, actuando como un "fondo de saco". Las plantas que se habían extinguido en todo el continente europeo, continúan creciendo y diversificándose en la Península. Incluso durante el Cuaternario, es un refugio de muchas especies, no solo de vegetales, sino también de animales, entre los que están los humanos, tanto Homo sapiens como Homo neanderthalensis.

Ya en el Neolítico, la transformación del paisaje viene de la mano de nuestra especie.  Cambia el paisaje de pinares, que es primigenio de Iberia, por otro con muchas más encinas, que son fruto de la selección humana.

En resumen, se trata del trabajo más completo que se ha hecho hasta ahora sobre la historia de la flora ibérica, y supone tanto una revisión de los trabajos publicados hasta la fecha, como la descripción de nuevos hallazgos.

Referencia:

- José S. Carrión and Suzanne A.G. Leroy (Editores). 2010.  Iberian Floras through Time: Land of Diversity and Survival. Review of Palaeobotany and Palynology. Volume 162, Issue 3, Pages 227-542 (October 2010)

Fuente: El Mundo

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