10 de enero de 2011

Los diminutos y valiosos conodontos

Un grupo de geólogos ha hallado en el Complejo Maláguide, en la localidad de Ardales (Málaga), los fósiles más antiguos de la Cordillera Bética, pertenecientes a conodontos del período Ordovícico terminal, de entre 446 y 444 millones de años de antigüedad, y por tanto la primera evidencia sólida de la presencia de rocas ordovícicas en las Béticas. El hallazgo de estos considerados primitivos vertebrados marinos, ha contribuido a la reconstrucción de la paleogeografía de la Cordillera Bética.

El estudio, que se publica en el último número de la revista Terra Nova, asegura que los diminutos fósiles de los conodontos, muy escasos y difíciles de encontrar, son “una herramienta imprescindible” para desentrañar la historia geológica de las Béticas. Los investigadores analizaron las características de los restos de conodontos hallados, la presencia, abundancia y ausencia de determinadas especies, y los compararon con otros de edad similar presentes en el macizo Ibérico y en otras cordilleras del entorno. Los resultados del análisis demuestran que durante el Ordovícico terminal, el Complejo Maláguide no se encontraba junto con el resto de la Península Ibérica como parte del margen del paleocontinente de Gondwana, “sino que se situaba en una latitud más baja y mucho más próximo a los Alpes, con cuya fauna de conodontos ordovícica presenta estrechas afinidades”, manifiesta Rodríguez-Cañero.

El misterio de los conodontos

Los conodontos son fósiles con forma de diente, composición fosfatada, tamaño submilimétrico, y que hasta principio de la década de 1980 no se halló asociado al resto del organismo al que pertenecía. Estos dientes eran las únicas piezas mineralizadas que poseían los conodontos y por tanto, son los únicos restos que suelen fosilizar.

Los conodontos resultaron ser animales con forma de pequeña anguila, pero sin columna vertebral,  aunque si notocorda, de unas decenas de milímetros de longitud, que habitaron los mares de la era Paleozoica y se extinguieron al finalizar el Triásico (hace unos 205 millones de años). Las piezas dentales se concentraban en la región cefálica y seguramente las utilizaban para atrapar y triturar alimento. La presencia de notocorda, vestigio de lo que posteriormente se convertiría en la columna vertebral, ha propiciado que se sitúe a este grupo de fósiles en la base del filum de los cordados, al que pertenecemos todos los vertebrados.
Los fósiles hallados por el equipo de investigación, además de ser los más antiguos de la Cordillera Bética, son los primeros restos de conodontos ordovícicos encontrados en todo el Mediterráneo occidental, desde Gibraltar hasta el sur de Italia.

Los conodontos se usan ampliamente en bioestratigrafía; también como paleotermómetros, ya que el fosfato y la materia orgánica que los compone sufre cambios de color predecibles cuando son sometidos a diferentes temperaturas. Por este motivo se usan como indicadores de alteraciones térmicas en la roca que los contiene. Esta característica ha hecho de los conodontos una herramienta útil para las prospecciones petrolíferas en rocas del Cámbrico al Triásico superior, ya que la temperatura en un factor limitante en la conservación de los hidrocarburos.

Referencia:

Rodriguez-Canero, R.; Martín-Algarra, A.; Sarmiento, G.N.; Navas-Parejo, P. “First Late Ordovician conodont fauna in the Betic Cordillera (South Spain): a palaeobiogeographical contribution” Terra Nova 22(5): 330-340, octubre de 2010.


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