7 de febrero de 2011

Crónica del taller de paleontología

El pasado viernes Geosfera llevo a cabo el taller de Paleontología: Origen y Evolución de la Vida, en el Instituto Antonio de Nebrija de Móstoles. Fue un placer trabajar con los alumnos porque en todo momento estuvieron muy atentos, participando e interesándose por la actividad, así como su profesora Pilar , que nos hizo sentir como en casa.

Desarrollamos varias actividades, en las que los alumnos, separados en grupos de 5 ó 6, iban rotando de unas a otras. A partir del material que les proporcionamos, debían responder a una serie de preguntas, y después obtener unas conclusiones. Los monitores atendimos sus dudas y comentarios.

La primera actividad trató sobre el tiempo geológico. Nos interesaba que los chicos y chicas supieran situar sobre una línea del tiempo, los principales acontecimientos que han tenido lugar a lo largo de la historia de la Tierra. Debían darse cuenta de la magnitud del tiempo geológico, y como durante casi 3000 millones de años, la Tierra estuvo habitada únicamente por bacterias y cianobacterias. Hasta que el enriquecimiento en oxígeno de la atmósfera posibilitó la aparición de formas de vida más complejas. Otro evento importante los situamos en la aparición de los homínidos,  justo al final de extremo que simbolizaba el presente.

Otra de las actividades estuvo relacionada con el reconocimiento de micromamíferos mediante lupa binocular. Explicamos a los alumnos la importancia, a pesar de su tamaño, de estos pequeños animales, ya que sufren cambios evolutivos rápidos en tiempos geológicos cortos, tienen una amplia distribución geográfica y son muy sensible a los cambios ambientales.Fueron capaces de distinguir un glírido (lirón) de un cricétido (hámster), un esciúrido (ardilla) de un lagomorfo (conejo), o un insectívoro de un reptil mediante la observación de sus dientes.

Con respecto a la macropaleontología pudieron comparar dientes fósiles de herbívoros (rinoceronte, mastodonte, antílope, caballo), carnívoros (perro-oso) y omnívoros (jabalí), y observar como la dieta de cada organismo condiciona la forma de sus dientes.
También trabajamos en este apartado con la evolución de los équidos, comprobando como su adaptación a un hábitat más abierto se refleja en la morfología de sus extremidades.

La observación de fósiles fue otra de las actividades que les propusimos. Debían discutir entre todos los ejemplares cuáles eran fósiles directos e indirectos y si su formación implicaba, o no, la muerte del animal.
Por último, le tocó el turno a la Paleontología Humana. Mediante la observación de réplicas de cráneos de homínidos, los alumnos infirieron los rasgos más importantes de la evolución humana, como el bipedismo o el aumento de la capacidad craneal, y el orden en el que estos carácteres aparecieron en nuestra línea evolutiva.

Gracias Pilar por confiar en nosotros y darnos esta maravillosa oportunidad!! Esperamos repetir con vosotros el próximo año!!

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