30 de enero de 2011

La rata de agua, qué rica!!

Al leer la entrada publicada en el magnífico blog del Ojo de Darwin, sobre las ratas de agua, el pasado 16 de Diciembre, nos animamos a seguir la campaña que la Sociedad Española para el Estudio y Conservación de los mamíferos (SECEM), iniciará en la primavera de 2011 con el  I Sondeo Nacional de Rata de Agua. Su objetivo es conocer la situación de este curioso roedor, cuya población ha descendido en nuestro país un 40%, y esta considerada como una especie vulnerable.

Rata de agua (Arvicola sapidus)
La rata de agua (Arvicola sapidus) pertenece a la familia cricetidae (que incluye a los hámsters). Esta especie se caracteriza por una dentición adaptada  al consumo de vegetales, mientras que otras especies de esta familia presentan una dentición más omnívora. Otro carácter destacable es la ausencia de raíces en los molares. Viven en los margenes de ríos y otras masas de agua dulce donde abunda la vegetación ribereña. Además, estos roedores se utilizan en bioestratigrafía para conocer la edad de los yacimientos paleontológicos. En el yacimiento de Atapuerca se ha definido recientemente una nueva especie de este género.

Estos roedores han sido muy apreciados por su sabor, de hecho se trata de un componente tradicional de ciertas paellas valencianas, los romanos ya la degustaban, y más recientemente nos consta que, en Segovia también formaban parte de la gastronomía local. Como nos cuenta Juan Miguel Cárdaba (padre de uno de los editores de este blog), "En las décadas de los 50 y 60 era habitual cazar ratas de agua en ríos, ayudándose de perros que las obligaban a salir de sus madrigueras". También reconoce que su sabor es magnífico, son animales de comportamientos muy curiosos que merece la pena estudiar, y que sólo viven en aguas limpias no contaminadas.

El propio Juan Miguel, arrepentido de su voracidad raticida en el pasado, y aprovechando los conocimientos que su experiencia le ha otorgado sobre el hábitat de este roedor, se ha ofrecido a prestar su ayuda a la SECEM para colaborar en el I Sondeo Nacional de Rata de Agua. Siguen buscando participantes, si te animas pincha en el nombre del proyecto!!

18 de enero de 2011

Eodromaeus murphi y la diversidad de los dinosaurios triásicos

Un estudio publicado en la revista Science, arroja pruebas acerca de la temprana diversificación de los dinosaurios, gracias al descubrimiento, en el Valle Ischigualasto (al noreste de Argentina), de un nuevo dinosaurio bípedo, el Eodromaeus murphi, que vivió hace 230 millones de años (Triásico) en un ambiente similar a la actual sabana africanaEste ejemplar medía menos de dos metros, poseía fuertes garras y dientes aserrados, y es notorio el alargamiento de su columna vertebral. Ha sido considerado como el antecesor de los grandes depredadores como el Tirannosaurus, Giganotosaurus, Velociraptor, y de todas las aves actuales, según afirma Ricardo Martínez, coautor del estudio y jefe de la División Paleontológica de Vertebrados del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan (Argentina). Hasta el momento, era el Eoraptor, terópodo contemporáneo y descubierto también en la formación Ischigualasto, el que obstentaba ese papel, pero comparando ambos, se ha comprobado que Eoraptor poseía rasgos más propios de los saurópodomorfos (dinosaurios herbívoros), como fosas nasales más grandes y la existencia de un primer diente bajo intercalado.


Eodromaeus murphi


 Este estudio nos revela que los dinosaurios eran mucho más abundantes en el Triásico de lo que se creía, y que su diversificación no es consecuencia de la extinción de otros animales que dejaron nichos ecológicos vacíos, ya que estas extinciones también afectaron a los dinosaurios.

13 de enero de 2011

El suelo vuelve a temblar en Chile en menos de un año

Un terremoto de 5,9 grados de intensidad en la escala de Richter sacudió, el día 10 de Enero, las mismas regiones del centro de Chile afectadas por el devastador terremoto de magnitud 8,8  (Richter) del pasado año, considerado como el segundo más fuerte en la historia del país y uno de los cinco más fuertes registrados en todo el mundo. Dicho terremoto ocasionó un fuerte tsunami  que impactó las costas chilenas, y la alerta llegó a Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, incluso se extendió a la Antártida, Nueva Zelanda, La Polinesia Francesa y Hawai. Según el investigador Richard Gross (científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa), el movimiento telúrico habría inclinado el eje terrestre en 2,7 milisegundos de arco (unos 8 centímetros), acortando 1,26 microsegundos la longitud de cada día en la Tierra.

Los movimientos sísmicos en esta región se producen al converger las placas de Sudamérica y Nazca a razon de 68 mm/año. La placa de Nazca "subduce", es decir, se introduce por debajo de la placa Sudamericana, generando una energía que se va acumulando entre los bordes de las placas, que se libera posteriormente, dando lugar a los terremotos.

Más del 40 por ciento de la actividad sísmica del planeta, durante el periodo histórico del que tenemos registro, ha sido liberada en territorio chileno, lo que posiciona al país como una región única en materia sismológica. El terremoto más grande del que se tiene registro, ocurrió también en Chile, en 1960 en la ciudad de Valdivia, y tuvo una Magnitud de 9,5 grados en la escala de Richter. 



Concepción en Ruinas, 1835.
Otra muestra de la intensa actividad sismica de Chile, la encontramos en el testimonio de Charles Darwin. En 1835, durante su viaje en el Beagle, Darwin visitó Chile, y el día 20 de enero se encontraba cerca de Valdivia, a 322 kilómetros del epicentro de un terremoto de magnitud 8,2 que afectó principalmente a la ciudad de Concepción. Como el naturalista británico escribió en su diario: “Yo estaba en tierra firme descansando en un césped. (El terremoto) vino de repente y duró dos minutos (aunque pareció mucho más). El sismo era muy notable; a mi y a mi sirviente nos pareció que la ondulación venía del este (…) Un terremoto como este destruye las asociaciones más antiguas, el mundo, el emblema de todo aquello que es sólido”. El investigador se dirigió a la ciudad de Concepción, donde escribiría  tras encontrar la ciudad en ruinas: “Es lo más terrible, y sin embargo, el espectáculo más interesante que jamás haya presenciado”. Darwin observó que, debido al terremoto, la costa había aumentado en relación al nivel del mar. Aquella observación ayudó al investigador a convencerse de las teorías que defendían que el planeta Tierra está en constante y lento cambio.

Los expertos afirman que aún no se ha liberado toda la energía acumulada por los choques entre la placa Sudamericana y la de Nazca, que se iniciaron hace 130 millones de años, y que esto podría seguir produciéndose en un futuro no muy lejano.


10 de enero de 2011

Los diminutos y valiosos conodontos

Un grupo de geólogos ha hallado en el Complejo Maláguide, en la localidad de Ardales (Málaga), los fósiles más antiguos de la Cordillera Bética, pertenecientes a conodontos del período Ordovícico terminal, de entre 446 y 444 millones de años de antigüedad, y por tanto la primera evidencia sólida de la presencia de rocas ordovícicas en las Béticas. El hallazgo de estos considerados primitivos vertebrados marinos, ha contribuido a la reconstrucción de la paleogeografía de la Cordillera Bética.

El estudio, que se publica en el último número de la revista Terra Nova, asegura que los diminutos fósiles de los conodontos, muy escasos y difíciles de encontrar, son “una herramienta imprescindible” para desentrañar la historia geológica de las Béticas. Los investigadores analizaron las características de los restos de conodontos hallados, la presencia, abundancia y ausencia de determinadas especies, y los compararon con otros de edad similar presentes en el macizo Ibérico y en otras cordilleras del entorno. Los resultados del análisis demuestran que durante el Ordovícico terminal, el Complejo Maláguide no se encontraba junto con el resto de la Península Ibérica como parte del margen del paleocontinente de Gondwana, “sino que se situaba en una latitud más baja y mucho más próximo a los Alpes, con cuya fauna de conodontos ordovícica presenta estrechas afinidades”, manifiesta Rodríguez-Cañero.

El misterio de los conodontos

Los conodontos son fósiles con forma de diente, composición fosfatada, tamaño submilimétrico, y que hasta principio de la década de 1980 no se halló asociado al resto del organismo al que pertenecía. Estos dientes eran las únicas piezas mineralizadas que poseían los conodontos y por tanto, son los únicos restos que suelen fosilizar.

Los conodontos resultaron ser animales con forma de pequeña anguila, pero sin columna vertebral,  aunque si notocorda, de unas decenas de milímetros de longitud, que habitaron los mares de la era Paleozoica y se extinguieron al finalizar el Triásico (hace unos 205 millones de años). Las piezas dentales se concentraban en la región cefálica y seguramente las utilizaban para atrapar y triturar alimento. La presencia de notocorda, vestigio de lo que posteriormente se convertiría en la columna vertebral, ha propiciado que se sitúe a este grupo de fósiles en la base del filum de los cordados, al que pertenecemos todos los vertebrados.
Los fósiles hallados por el equipo de investigación, además de ser los más antiguos de la Cordillera Bética, son los primeros restos de conodontos ordovícicos encontrados en todo el Mediterráneo occidental, desde Gibraltar hasta el sur de Italia.

Los conodontos se usan ampliamente en bioestratigrafía; también como paleotermómetros, ya que el fosfato y la materia orgánica que los compone sufre cambios de color predecibles cuando son sometidos a diferentes temperaturas. Por este motivo se usan como indicadores de alteraciones térmicas en la roca que los contiene. Esta característica ha hecho de los conodontos una herramienta útil para las prospecciones petrolíferas en rocas del Cámbrico al Triásico superior, ya que la temperatura en un factor limitante en la conservación de los hidrocarburos.

Referencia:

Rodriguez-Canero, R.; Martín-Algarra, A.; Sarmiento, G.N.; Navas-Parejo, P. “First Late Ordovician conodont fauna in the Betic Cordillera (South Spain): a palaeobiogeographical contribution” Terra Nova 22(5): 330-340, octubre de 2010.


3 de enero de 2011

Las hembras neanderthales mantenían la diversidad genética de sus poblaciones

Un artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), revela que los neandertales desarrollaron una comportamiento para disminuir la consanguinidad dentro de una comunidad. Según el estudio realizado por Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) , eran las hembras las que "compartían" su ADN con miembros de otros grupos de Homo neanderthalensis, ya que ellas se relacionaban con  individuos de otras comunidades, mientras que los machos permanecían en los núcleos familiares. El estudio se basa en un análisis genético de los restos de 12 neandertales descubiertos en la cueva de El Sidrón (Asturias) en 1994. Los resultados son claros, y apuntan que la diversidad genética entre las hembras es muy superior a la de los machos.“Este hecho concuerda con la hipótesis de que eran las hembras las que se movían de un grupo a otro”, explica Antonio Rosas, coautor del estudio y paleobiólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC).

Cráneo Homo neanderthalensis


¿Podrá este estudio arrojar más datos del porqué de la extinción de este grupo de homínidos? Lo que si nos aporta son datos acerca de  las condiciones de supervivencia y fertilidad en las que vivieron los neandertales.







Fuente: SINC