17 de enero de 2012

Mamuts y la regla de Bergmann

La regla de Bergmann fue establecida por Carl Bergmann en 1847, siendo una de las más antiguas y conocidas de las reglas ecológicas térmicas. Según este postulado, los animales de sangre caliente tienen mayor tamaño cuanto más baja es la temperatura media del ambiente en que viven, llegándose a formar, de este modo y en condiciones de aislamiento, subespecies o razas geográficas.

La explicación se basa en que un cuerpo de mayor tamaño tiene un área de superficie menor en proporción a su volumen, lo que le permite irradiar menos calor y, por lo tanto, retener su temperatura más eficientemente que animales de menor tamaño. Esta es la razón por la que muchas variedades de animales presentan mayor tamaño en latitudes mayores. Un ejemplo claro de esta regla lo encontramos en los pingüinos, cuyas especies de los polos presentan tamaños mayores que las especies presentes en los trópicos.

La aplicación sobre las faunas Pleistocenas, les ha valido a dos científicos españoles, Diego Álvarez-Lao y Nuria García, para concluir, que ni el mamut lanudo ni el resto de fauna de climas fríos presente en Europa durante el Pleistoceno, se asentaron de forma permanente en la Península Ibérica, donde tuvieron que vivir en condiciones ecológicas diferentes a las del resto del continente y compartir hábitat con animales de climas templados. Los autores indican en su estudio, que los mamuts lanudos que habitaron la Península eran del mismo tamaño que los del resto de Europa, por lo que muy posiblemente sus poblaciones no hayan estado asentadas durante el tiempo suficiente como para desarrollar una disminución de talla.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron estadísticamente las asociaciones faunísticas de los yacimientos ibéricos con presencia de mamut, y las compararon con una amplia muestra de yacimientos procedentes de la Europa continental y las Islas Británicas. Posteriormente, compararon las dataciones de los restos ibéricos de estas especies de clima frío con la escala de isótopos de oxígeno obtenida en los hielos de Groenlandia, y constataron que la presencia del mamut, rinoceronte lanudo y reno en la península Ibérica coinciden con los momentos de máximo frío del Pleistoceno Superior, que tuvieron lugar entre 45.000 y 15.000 años antes de la actualidad.

Durante las glaciaciones, las especies propias de climas templados (como el ciervo o el jabalí) se refugiaron en las áreas más meridionales de Europa (penínsulas Ibérica, Itálica y Balcánica), huyendo del frío. Pero en los episodios de frío y aridez extremos, incluso la “fauna del mamut” se desplazó también hacia el sur, aunque éste no fuese su hábitat más adecuado, ya que los mantos de hielo cubrían extensas áreas del centro y norte de Europa, impidiéndoles encontrar pastos, que si podían encontrar en las zonas más meridionales. El desplazamiento hacia el Sur de estas faunas, encontró su límite en la Península Ibérica. Como destaca Diego Álvarez-Lao:  "Los ‘visitantes’ del Norte no pudieron desplazar a los habitantes de la Península, que no podían cruzar el Estrecho para dirigirse más al Sur, y tampoco los sustituyeron, sino que se mezclaron con ellos".

Referencias bibliográfica: 

- Álvarez-Lao, D.J., García, N., 2011. "Southern dispersal and Palaeoecological implications of woolly rhinoceros (Coelodonta antiquitatis): review of the Iberian occurrences". Quaternary Science Reviews 30 (15-16), 2002-2017.
- Álvarez-Lao, D.J., García, N., 2012. "Comparative revision of the Iberian woolly mammoth (Mammuthus primigenius) record into a European context." Quaternary Science Reviews 32, 64-74.
 - SINC. Servicio de Información y Noticias Científicas.

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