4 de mayo de 2012

Aprendiendo a descubrir

El taller de Paleontología sigue despertando el interés de numerosos Colegios de Educación Primaria, y fruto de ello la pasada semana fue una de las más activas en Geosfera, desde el punto de vista educativo.

Realizamos los talleres en el Colegio público San Juan Bautista de Arganda del Rey, y en el Colegio la Presentación en Madrid. Desarrollamos las dos actividades que más gustan a los más pequeños, la excavación simulada y la evolución de los homínidos, y en el Colegio la Presentación en lugar de la excavación realizamos la línea del tiempo y muelas-alimentación.

Hay que reconocer que las nuevas generaciones de estudiantes muestran unas aptitudes fantásticas para buscar y encontrar fósiles, aunque a veces les falte un poquito de paciencia. Durante el taller comprendieron que un paleontólogo tiene que tener la tranquilidad suficiente para tomar todos los datos posibles como si de la escena de un crimen se tratara, con el fin de sacar la máxima información. Tan bien lo hicieron que les invitamos a participar en las jornadas de puertas abiertas del yacimiento de Somosaguas, que tendrán lugar los sábados 12 y 19 de Mayo (en el Campus Universitario de Somosaguas de la UCM en Pozuelo de Alarcón).

Siempre hemos pensado que estas actividades gustan a los alumnos, porque por nuestra propia experiencia cuando éramos niños (no hace tanto tiempo), la prehistoria suponía un periodo fascinante del que siempre queríamos saber más. Pero esta sensación tan personal podría no estar fundada en las nuevas generaciones, sin embargo, dos datos nos han permitido reafirmarnos en esta idea. El primero de ellos tiene que ver con los proyectos educativos de los centros. Es habitual que muchos centros de Primaria trabajen por proyectos, dedicándole trimestres a temas que despierten la motivación de los alumnos y valgan para transmitirles los conocimientos, aptitudes y actitudes prescritos en el currículum. Pues bien, la Prehistoria es un tema recurrente en muchos de los colegios que hemos visitado. El segundo tiene que ver con lo que los niños nos transmiten una vez han realizado los talleres. La semana pasada, mientras recogíamos todo el material del taller, un grupo de alumnos nos buscaba, hueso en mano, para que les describiéramos que clase de animal prehistórico habían encontrado durante el recreo. Realmente no se trataba de un fósil, pero nos valió para ver como un nuevo tipo de curiosidad se había instalado en este grupo de chavales, la de mirar con otros ojos al suelo que pisamos.

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